LITURGIA CANYENGUE

 

 

 

Cuando Pichuco se apoliya con un tango

Con su figura de budista soñador,

Trae su fueye raro embroque de fandango

En la curdela que nos llena de sopor.

 

En la alborada de malvones y adoquines

Que despierta con el hambre del gorrión,

Nace el tango con sus locos berretines

Que nos habla del suburbio y su canción.

 

Y en la tibia matinée de medias lunas

Que germina en la vidriera de algún bar,

Con maníes, papas fritas y aceitunas

Un poeta, su liturgia va a cantar.

 

Los viejos tangos del canyengue que se han ido

Y que mi alma se empecina en recordar,

Son el premio y el placer de haber vivido

Esos momentos que ya no han de retornar.

 

Letra : Jorge José Fernández

Música : Saúl Cosentino  (Saúl Alfredo Cosentino)

 

 

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