LAS MANOS DE HORACIO
(A Horacio Ferrer)
En el barrio del perfume a otoño
Las palabras se han
enamorado,
De un poeta con claveles
rojos
Y caprichos de ángel
desvelado.
Pero cuentan que este amor
en llamas
No nació por su decir
mundano,
Por su pinta o por su voz
de langa
Las razones fueron sus dos
manos.
Las manos de Horacio
Se ocultan en poemas
trasnochados,
Invaden territorios nunca
vistos
Y brindan con el vino
bienhechor.
Las manos de Horacio
Se arrojan a los pies de la
poesía,
Y suben por debajo de su
falda
Buscando los secretos del
amor.
Se aferran a la magia
irrespetuosa
Se un tango encadenado en
dios menor.
Con sus manos de las dos
orillas
Desmenuza voces ilusorias,
Acaricia, aprieta, rasga y
brilla
Y hasta escribe, aunque esa
es otra historia.
Y en las noches de café y
nostalgia
Cuando el alma es un confín
cercano,
Se arrincona en la ciudad
que lo ama
Y chamuya versos como
manos.
Letra : Raimundo
Rosales
Música : Raúl
Garello (Raúl Miguel Garello)