LA LUZ DE LA PENSIÓN

 

 

 

La luz de la pensión, la vida

Dolían en los duendes de aquel techo,

Temblor de soledad, la luz vacía

Y un diálogo febril con el silencio.

 

Qué fría la estación, que sola te traía

Cien pechos te apretaron, sin una mano amiga,

Después, la selva gris, la calle dura

Y el final con la garúa, sobre el sueño que llegó.

 

Y nos cruzamos

Y fue tu sol, tal vez tu piel o fui yo mismo,

Relámpago que andaba, color de tu trigal,

Y ya no ha de temblar

Ya no, la soledad,

Y juntos desde entonces, nos verán.

 

Por qué nos cruzamos

Era más cálido el rincón de tu silencio,

Y ya no habrá silencio, ni escucharás mi voz,

Y no te agobiará, la luz de la pensión,

Y acaso el cielo tuyo

Vuelva por los dos.

 

Letra : Héctor Negro  (Ismael Héctor Varela)

Música : Aquiles Roggero

 

Grabado por la orquesta de Miguel Caló con la voz de Alberto Podestá. (1972)

 

(letra obtenida de la grabación)

 

 

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