LA CANCIÓN DE UN CIEGO

 

 

 

Santa Lucía, devuélveme los ojos

Quiero verla como nunca más la vi,

Toda de rosa y en su rostro bello

Confundidos la nieve y el rubí.

Santa lucía tierna protectora

De los que sufren, como sufro aquí,

Quiero verla porque mi dulce amada

¡Santa Lucía, se parece a ti...!

 

Fue una tarde feliz de primavera

Se entreabrían las flores por doquier,

Y entre todas las flores, ella era

La más hermosa que alcanzaba a ver.

Sin contemplarla, ya vivir no puedo

Me acobarda esta fría soledad,

Es muy larga la noche y tengo miedo

Que no amanezca, ni en la eternidad.

 

¡Ah!... Yo divago con estas fantasías

Deseando lo que ya no he de lograr,

Y qué me vale cambiar sombra por sombra

Si en mi alma, jamás ha de clamar.

Ella es de otro y tal vez no recuerde

Que su ausencia no puedo soportar,

Que en mis noches, solitario y triste

Me enceguecía a fuerza de llorar.

 

Una hora, un minuto, unos instantes

Haz que yo vea, como antes vi,

Quiero mirarla si es la misma de antes

Aquella que una tarde conocí.

Que me deje su luz, perenne huella

Y me muera después, mejor así,

Si no hay nada... he muerto para ella

Aunque ella nunca, muera para mí...

 

Letra y música : Juan Bautista Vescio

 

Grabado por Agustín Magaldi con guitarras. (sello Brunswick entre 1929 – 1932)

 

 

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