CORAZONES TIERNOS

 

 

 

... Y fue una mezcla cruel y bien nacida

Del viejo Satchmo con Bola de Nieve,

Tocando el piano en un garito inmundo

En la ciudad, en la que siempre llueve.

Nunca podré saber cómo fue todo

Ni cómo terminé junto a ese piano,

Vaciando una botella en nuestras almas

Cantando aquello, que cayera a mano.

 

Pero en los bares donde no hay esplín

Ya no se aceptan corazones tiernos,

Y terminamos arrojados,

Como dioses desclasados,

Hurgando en la memoria y los inviernos.

 

Pude saber de una mujer de ley

Y de una hija, allá por los sesenta,

De algún sueñito derrotado,

De un amor desangelado,

Y una canción cobrando viejas cuentas.

 

Vagamos por El Bajo como ciegos

Mientras yo le confiaba mi condena,

Después cantamos juntos hasta tarde

Perdiendo el equilibrio con las penas.

Nos fuimos desangrando con la lluvia

Hasta caer borrachos con lo puesto,

Ya no recuerdo si perdimos todo

O si encontramos algo entre los restos.

 

Amanecí enredado en mi sudor

Sobre mis sábanas, como un desecho,

Abrí los ojos resignado

Al tercer café cargado,

Y a aquella radio, que estalló en mi pecho:

 

“Dos hombres en estado de ebriedad

Fueron hallados muertos en el fango.

Se está buscando a los recuerdos,

A la pena y sus misterios,

Por atentar contra el amor y el tango”.

 

Corazones tiernos, corazones... corazones tiernos. 

 

Letra : Raimundo Rosales

Música : José Ogiviecki  (José Bernardo Ogiewiecky)

 

Grabado por Carlos Varela con el acompañamiento en piano de José Colángelo.

 

 

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