TRISTE ESPEJISMO
Colgada de la noche
Con el gusto amargo del
último tango,
Viajás hasta el silencio
que alquilás
A medias con tu soledad.
Detrás quedó la risa frágil
del licor
Y un préstamo de piel a
cambio del barniz,
Que pueda camuflar tu vida
sin color
Para poder seguir.
Princesa desteñida de
acunar
Ensueños que no se
cumplieron.
Te ve la madrugada regresar
A un mundo que te queda
mal.
Y allí, sin arrugar la seda
ni el rencor
Te desnudás la vida muerta
de morir,
Y en cinco miligramos
procurás
Olvidos con olor a fin.
Todo fue un triste
espejismo:
La magia, los duendes y el
hombre soñado.
Alguien pasó por tu lado
Quemando tu joven manera de
amar.
Protagonista de un cuento,
De un breve momento que ya
terminó,
Hoy, con los sueños
gastados
Vendés el pecado de tu
corazón.
Ayer, por la mañana de tu
adolescencia
Caminó la vida.
Tramando fantasías sobre el
rojo vivo
De tu voluntad.
Abierta en el misterio loco
de crecer
Erraste, mariposa, tu
destino azul,
Quemándote las alas
En la llamarada que forjó
tu cruz.
Hoy tiembla tu silencio
De muchacha oscura sobre la
rutina.
De un último lenguaje
Que de mano en mano te
conjuga mal.
Ya es tarde para odiar la
turbia condición
De hacer con la verdad
cometas de papel,
Ya es tarde para andar
buscando sin hallar
Lo que no pudo ser.
Letra : Mario
Iaquinandi (Alfredo Mario Iaquinandi)
Música : Reynaldo
Martín (Oscar Reinaldo Fritz)
Grabado
por Reynaldo Martín con acompañamiento de orquesta.