TRISTE DOMINGO

(ó “Domingo triste”, canción húngara)

(arr. en vals)

 

 

Triste domingo con cien flores blancas

He ornado el altar de mi loca ilusión,

Donde mi alma se ha ido a postrar

Mientras mi boca llamándote está...

Mueren mis sueños ocasos de hastío

Cansados de espera y de soledad.

 

Triste domingo...

 

Tú no comprendes la angustia terrible

De estar esperando, sin verte llegar,

Vuelen tus pasos que debo marchar

No ves que muero con mi loco afán...

Quiero que seas la blanca y piadosa

Mortaja que cubra mi hora final.

 

Triste destino...

 

Querido: junto a mi ataúd

Que circundan muchas flores,

Aguarda mi confesión, un sacerdote,

Y a él le digo: ¡Lo quiero!, ¡Lo espero!...

No temas nada si encuentras mis ojos

Sin vida y abiertos, esperándote...

Tus manos son quienes los deben cerrar

Y acaso entonces, yo habré muerto en paz.

Siento un doblar de las campanas

Que lúgubremente sus voces, me ordenan marchar.

 

Triste domingo...

 

Vuelen mi vida, tu paso querido

Que llega la hora que debo partir,

Quiero tenerte en mi viaje final

Y algo me dice que no llegarás.

Triste Domingo...

Visítame amado,

Que ahora en mi tumba

Yo te he de esperar.

 

¡He de esperar!

 

Letra : Laszlo Javor

Música : Rezso Seress

 

Traducción y arreglos: Francisco Gorrindo y Julio Rosemberg

 

Grabado por Mercedes Simone con acompañamiento de orquesta.

Grabado por la orquesta de Francisco Canaro con la voz de Roberto Maida.

 

 

(colaboración enviada por el amigo Amado Lafuente) (10-2007)

 

 

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