TRAPITO

 

 

 

Cuando en las horas de ansiosa calma
Busco en su alma, fe y emoción,
Veo en sus ojos de desconsuelo
Los negros velos de su pasión.
Pensar a solas, su mal llorando
Triste y pensando en su porvenir,
La vi mostrando su sacrificio
Entre el bullicio del “Tabarís”.
 
Sabe que en todo su pasado,
La gloria, de su lado
Muy pronto se alejó...
Se ve, en su cara demacrada,
La huella de una pena
Que dice su dolor.
Ya nadie al verla, piensa que llora
La fe ya perdida, de todo su amor,
Ya nadie sabe, que en su ternura
Sella la amargura, que en sus ojos se vio.
 
Todos escuchan, de su abatido pecho
El gemido de su aflicción,
Pero ninguno ve que su llanto
Rompe el encanto de su ilusión.
En vano espera paz y ventura
Ya no fulgura su esplendidez,
Es flor marchita, flor deshojada
Que hacia la nada, va en su vejez.
 
Sabe que ya no es más “Trapito”,
La bella que a su hijito
Lo amó con ciega fe...
Todo el destino, ha destrozado
Su amor, lo más sagrado,
Su encanto de mujer.
Como una rama que arrastra el viento
La lleva el tormento, con todo su ser,
Cuando la miro, pienso en los días
Que ha sido alegría, en el “Salon Dorée”.

 

Letra : Eugenio Cárdenas  (Asencio Eugenio Rodríguez)

Música : José Servidio y Luis Servidio

 

Grabado por Carlos Gardel con guitarras. (sello Odeón Nº 18.142) (1925)

 

 

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