TODOS LLORABAN
El patio está sombrío,
porque ya,
La alegría se fue
De la linda pebeta,
La que al jugar, radiante
de placer,
Nos hiciera gozar
De verla tan coqueta.
¡Ya no la vemos volver de
la escuela
a la chicuela de hermosa
faz!
No se oye más la risita
infantil,
De la que tanto dio
Que hablar a las vecinas.
Y hasta las chicas muy
tistes quedaron,
Desde que la llevaron
Aquella mañana gris.
El día aquel
Que la muerte se acercaba
al hogar,
Vi las caras angustiadas
De aquellos que comprendían,
Que el mal que la afiebraba
Pronto la llevaría...
Y aun creo ver
En su carita divina, el
dolor,
Que la pequeña sufría.
Mientras que, los que
estaban,
Silenciosos, lloraban
Con hondo sinsabor.
No sé por qué, el hermoso
rosal,
Que el patio perfumó
Marchito se ha quedado,
Como si al ver la triste
soledad,
Supiera que el dolor
A todos ha embargado.
¡Si hasta parece que el
pobre supiera
que ella fuera, vida y
amor!
Si alguna vez me parece
sentir,
La melodiosa voz
De la que ya se ha ido.
Ante la amarga verdad de
este presente,
Suspiro amargamente
Por un peso abrumador.
Letra : Eugenio
Cárdenas (Asencio Eugenio Rodríguez)
Música : Ciriaco
Ortiz (Ángel Ciríaco Ortiz)
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