RULITOS

 

 

 

Perfumados como matas de verbena

En su frente, sus rulitos de azafrán,

Parecían, al bullir en su melena

Las burbujas de una copa de champán...

 

Fue, sin duda, una ironía del destino

Lo que aquellas sortijitas le doró,

Porque sólo una quimera de oro y vino

Fue la dicha mentirosa que vivió.

 

Y confiando demasiado en su tesoro

Entre amores que morían con el día,

Como quien regala lindas pepas de oro

El recuerdo de sus rulos repartía...

 

Pero vino, con la hora de la tarde

El cansancio, el olvido y la tristeza,

Y sin nombre, sin amor y sin belleza

En la gloria de su apodo, se durmió.

 

Letra : José González Castillo

Música : Ricardo Luis Brignolo

 

 

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