PLEGARIA DE TANGO
Estás en las arrugas del
fueye cadencioso,
Los duendes del misterio,
se mecen a tu son,
En tanto que algún bardo,
de paso silencioso
Te desgrana en un silbo con
santa devoción.
Te invoca un peregrino
entretejiendo sueños,
En una esquina absurda, sin
farol ni buzón,
Y la melancolía, de un coro
de porteños
Bendice tu vigencia con
religiosa unción.
Tango nuestro, que con tu
nobleza innata
En el Río de
Trashumante, prestigiando a
tus ancestros
No dejaste de ser nuestro,
para ser universal.
Llevás en tu bagaje, el
sello incuestionable
Bajo el solemne rito del
tangonauta fiel,
Y estás en el abrazo de la
musa insondable
Con la que el milonguero te
lleva a flor de piel.
Cubrís un abanico de
líricas quimeras
Y es tu calle Corrientes,
columna vertebral,
De la gesta fecunda que
traspasó fronteras
Llevando en sus entrañas,
la seda y el percal.
Letra : Mario
Rojman
Música : Gabriel
Clausi (el “Chula”)