LAS MILONGAS
(milonga)
Las milongas soltaron al
viento su canción crecida,
Sobre los cordajes trenzaron
historias y melancolías,
Las gargantas les brindaron
plenas, todas sus guaridas
Y volaron libres, galoparon
briosas por
Las milongas habitaron
huecos: comité y boliche
Bajo las ventanas del amor
jugado, fueron confesión,
Sentenciosamente, contaron
leyendas compadres o tristes
Y el candombe impuro, les
puso el oscuro ritmo del tambor.
Las milongas de suburbio y
barro
De distancia y cielo,
Alma payadora, rezo
fogonero, endecha y pasión.
Las milongas volvieron del
tango
De mil entreveros,
Llegaron al barrio, pisaron
el centro
Entrando al salón.
Las milongas, acá se
quedaron, acá las cantamos,
Desde donde son...
Se metieron en los bandoneones
con su viento arisco,
Aire corralero, limpiando los
fueyes con cadencia y ritmo,
En la danza destrenzaron
pasos dibujando el piso
Y crecieron, tercas, como
flor silvestre que el aire besó.
Las milongas con sus
bordoneos, su polenta y tumba
Desde la encordada, del arpegio
airoso, salmo y oración,
Milongueramente contaron la
vida, la pena, la angustia
Y cantando fueron, otro
nuevo idioma para nuestra voz.
Letra : Héctor
Negro (Ismael Héctor Varela)
Música : Osvaldo
Avena