LAS LUCES DEL ESTADIO
Todos
hemos pasado alguna alborada
Por la puerta del bar, donde para la vida,
Donde a la medianoche reviven fantasmas
Y el poeta, a su musa, da la bienvenida.
Donde las horas pasan más tristes que ella
Igual que una mueca de vieja comparsa,
Donde vuelve a piantarse la niña más bella
Dejando perfumes, que ahuecan el alma.
Cuando llega la hora en que no hay más reenganche
Y el gallego bosteza, mientras cuenta la guita,
Quedan tres trasnochados empinando el estribo
Tintineante el cáliz, del agua bendita.
Todo está terminando, sin embargo los tipos
Se prenden al mármol, eterno testigo,
Discuten, se abrazan, recuerdan, sonríen
Es simple junarlos, son viejos amigos.
Uno tiene en los ojos, el humo del billar,
Otro, a las ilusiones, se las llevó al remate,
El tercero, es el único que se dice normal
Justo él, que ha vivido cuidando un empate.
Agoniza la noche, se anuncia el maldito
El mozo, le baldea las patas al escabio,
Y uno de los tres, bate al ver que está aclarando
¡Aguanten, che, son sólo las luces del estadio...!
Letra : Raúl
Castro (Raúl Felipe Castro Breccia)
Música :
Jaime Roos (Alejandro Jaime Andrés
Roos)
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