LA VIUDA MISTERIOSA

 

 

 

Una viuda misteriosa que vivía al lao ´e mi casa
tiene dos hijas mellizas que dice las va a casar,
son dos nenas, son preciosas, como su vieja camisa
y salen todas las tardes, por Florida a pasear.
Muchas noches a la puerta de calle sale la vieja
y las grita a las mellizas: “Vamos chicas a cenar”,
y le llama chicas y tienen veintiocho cada una
pobrecitas las chiquitas, recién comienzan a andar.
 
Se empaquetan en la pieza y hacen sonar los cubiertos,
Pa´ que sepan los vecinos que las tres van a “lastrar”,
y aparentan comer pollo, aunque la pasen a mate
pero al fin nadie lo sabe, si es mentira o es verdad.
Dicen que esa es la viuda de un coronel jubilado
que un día lo envenenaron yo no sé en qué festival,
así dicen, pero creo, que esa no es viuda ni es madre,
ni esas chicas son mellizas, es un cóndor el de hablar.
 
Así es la vida amigazo, cada hogar es un misterio
la apariencia es una cosa y otra cosa es la verdad,
y compadre cuando sale la viuda con las mellizas
salen todos los vecinos a la puerta a murmurar.
El caso es que las mellizas, con su madre que es la viuda
a nadie manguean nada, aunque hacen murmurar,
y en el barrio del Mondongo, cuando salen las tres cosas
los vecinos por misterio, se preguntan: ¿Dónde irán?

 

Letra : Melecio Lorenzo Pérez

Música : Pascual Clausi

 

Grabado por Tita Merello con acompañamiento de orquesta. (1929)

 

 

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