Una viuda misteriosa que vivía al lao ´e mi casatiene dos hijas mellizas que dice las va a casar,son dos nenas, son preciosas, como su vieja camisay salen todas las tardes, por Florida a pasear.Muchas noches a la puerta de calle sale la viejay las grita a las mellizas: “Vamos chicas a cenar”,y le llama chicas y tienen veintiocho cada unapobrecitas las chiquitas, recién comienzan a andar. Se empaquetan en la pieza y hacen sonar los cubiertos,Pa´ que sepan los vecinos que las tres van a “lastrar”,y aparentan comer pollo, aunque la pasen a matepero al fin nadie lo sabe, si es mentira o es verdad.Dicen que esa es la viuda de un coronel jubiladoque un día lo envenenaron yo no sé en qué festival,así dicen, pero creo, que esa no es viuda ni es madre,ni esas chicas son mellizas, es un cóndor el de hablar. Así es la vida amigazo, cada hogar es un misteriola apariencia es una cosa y otra cosa es la verdad,y compadre cuando sale la viuda con las mellizassalen todos los vecinos a la puerta a murmurar.El caso es que las mellizas, con su madre que es la viudaa nadie manguean nada, aunque hacen murmurar,y en el barrio del Mondongo, cuando salen las tres cosaslos vecinos por misterio, se preguntan: ¿Dónde irán?
Letra : Melecio
Lorenzo Pérez
Música : Pascual
Clausi
Grabado
por Tita Merello con acompañamiento de orquesta. (1929)