LA MILONGA

 

 

 

Cuando en la orquesta, los fueyes llorones

Con sus vibraciones, dan vida a la fiesta,

La muchachada que el patio engalana

Su risa desgrana, de amor inundada.

Y entre los ruidos parecen las notas

Canciones que brotan de amores sentidos,

Pero hay momentos que en celos de amor

Los ojos expresan intenso furor,

Cuando se empeña un guapo en llevar

A la hermosa dueña de uno que sabe amar.

 

Y un clamor, de pronto, se levanta

Al mirar que dos hombres pelean,

Con vigor en la lucha cuerpean

Mientras que vivorea el filo del facón.

Los que ven los gestos de guapeza

De esos dos que luchan con bravura,

Al mirar tan grande ofuscación

Una sombra de amargura, cubre al corazón.

 

Y en la milonga se mueren los sones

De los bandoneones, que ya no rezongan,

Y el patio queda muy triste y sombrío

Como si estuviera bañado de hastío.

Es que la gente sufre un desconsuelo

Al ver que un valiente, quedará en el suelo,

Y la muchacha que al guapo adoró

Maldice al malevo que a su hombre mató,

Y con ahogado grito de dolor

Besa el rostro amado, del que fuera su amor.

 

Yo no sé qué viento de tristeza

Se llevó del patio, la alegría,

Cuando el sol, a lo lejos, moría

Y la fiesta perdía su alegre animación.

Sólo sé que la que lo adoraba

Sollozó, muriéndose de duelo,

Y al llorar su perdida ilusión

Le pidió cuentas al cielo, para su aflicción.

 

Letra : Eugenio Cárdenas  (Asencio Eugenio Rodríguez)

Música : Rafael Rossi  (Rafael Rossa)

 

Grabado por Carlos Gardel con guitarras. (sello Odeón Nº 18.174)

 

 

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