DE IDA Y VUELTA

 

 

 

Tiende las potentes alas

El nuevo cóndor glorioso,

Que el piloto valeroso

Conduce con brazo fuerte.

Sin que le arredre la muerte,

Sin temor a la caída,

Pues al jugar la partida

Que su intrepidez reclama,

¡Por su patria y por su dama

se va jugando la vida!

 

Cruzó la nube zumbando

Cumbres nevadas,

Y en las sierras escarpadas

Chocando violentos,

Los furores de los vientos

Como gemidos,

De los mártires vencidos

Por los rudos elementos.

 

No se atreve a aterrizar

Sobre la tierra araucana,

Aunque es de su patria hermana

Teme con justa razón,

Que en tan plausible ocasión

Al mirarle las chilenas,

Con sus pupilas serenas

Haga la nafta explosión.

 

Viró entonces, trasponiendo

De nuevo la alta barrera,

Y en majestuosa carrera

Con la proa hacia el naciente.

Surca el ancho continente

Que desde lo alto domina,

Y ya en su tierra se inclina

Y aterriza el aviador,

Para prender una flor

En la bandera argentina.

 

Letra : Ricardo Velasco

Música : Ana Schneider de Cabrera

 

 

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