DESTINO   (II)

 

 

Destino
Que levantó tirano
Con fuerza, la tosca mano
Para clavar su puñal;
Matando
Una feraz primavera,
Que triste se convirtiera
En una noche invernal.
 
Y fue de un amor sincero
En el libro del cariño
Que los deditos de un niño
Escribieron la pasión;
Insaciable de ternura
Infinita de alegría,
Hasta que manchara un día
La sombra de la traición.
 
Destino
Que ciego, rudo, implacable,
Al inocente o culpable
Aplica el golpe fatal;
Por eso
Aquel peregrino errante,
Buscó el desierto anhelante
Para calmar tanto mal.
 
Sufría tanto en la vida
Aquel pobre peregrino,
Que en la mitad del camino
Cansado murió sin luz;
Y de lejos parecía
La silueta de aquel muerto,
De ser, en ese desierto
En vez de un hombre, una cruz.

 

Letra : Aníbal José Imperiale

Música : Antonio Polito

 

Grabado por Carlos Gardel con acompañamiento de guitarras. (sello Odeón Nº 18.117, año 1924)

 

 

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