LA MISA DEL TANGO

 

 

 

Por la pendiente de mi vida azarosa
Rindiendo tributo a un doliente amor,
Recuerdo dulce esa época dichosa
Testigo fue, de mi primer dolor.
Era hermosa... sus labios dulces y rojos
Ofrendaban un paraíso de ilusión,
Pasó así por mi vida, como un meteoro
La amé... y se perdió, en sombras de traición.

Ciego
Tinieblas sumió mi vida.
Dolor
Triste mi alma anidó.
Hondo
Sembró raíz en el pecho,
Mientras recuerda triste
La que su corazón amó...
Rosa
Tu galanura se fue,
Y con sarcaz ironía
Te dicen: “la flor de un día”.

Aún quédame ese dulce gran recuerdo
De aquellas horas fugazmente vividas,
Porque piensa, añorando, mi pobre alma
Que Olvido es parte de Vida.
Y al pensar en la efímera belleza
De la esfumada y perdida juventud,
Resbala una lágrima, cual perla de rocío
Perdiéndose en esa época de virtud.

Letra : Ricardo Marceau

Música : Julio De Caro

 

Colaboración del amigo Charrúa.

 

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