TELARAÑAS

(Pena gaucha)

(arr. en tango)

 

 
Llevando en el alma, clavada hasta el mango
La daga maldita de celos y amor,
El gaucho Laguna llegó al viejo rancho
Perdido en los campos, bañao por el sol.
Golpeó la ventana su grueso talero
Y viendo que nadie salió a contestar,
Rompiendo la puerta, frenando el aliento
Entró como fiera, dispuesto a matar.
 
Cubierto de telarañas, su viejo rancho encontró,
Y dentro de sus entrañas, el corazón le gritó:
“No vale, gaucho, la pena, llorar por un mal querer
la vida es linda y es buena, pa´quel que sabe perder”.
 
Guardando el retrato de su madrecita
Que estaba sin marco, tirao a un rincón,
Prendió fuego al rancho, con todas sus pilchas
Y triste, en su pingo, de allí se alejó.
Al doblar la loma volvió la cabeza
Y dentro del pecho sintió un torcijón,
Al ver que en el fuego de aquella tapera
También se quemaba su gaucha ilusión.
 
Miró con rabia hacia el cielo, huyendo en su redomón
Y oyendo como un consuelo, la voz de su corazón:
“Igual que ruedan los cardos, al soplo del huracán
las penas del pecho gaucho, también rodando se van”.

 

Letra : Jesús Fernández Blanco

Música : Andrés Roberto Domenech

 

Grabado por la orquesta de Alfredo De Ángelis con las voces de Carlos Dante y Oscar Larroca.

 

 

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