SILENCIOSAMENTE
(vals)
Era una tarde de otoño,De otoño neblinoso,No me podré olvidarTe hallabas junto a mí, dulce mujer,Henchida de emociónY de placer,Soñando en la aventuraDe un ayer de dicha y de bondad. En la penumbra doradaEn la tibieza grata del nido familiar,Recuerdo aquel instante de fervorY siento ante el vacío de su amor,La angustia irremediable de un dolorQue nunca he de curar. Recuerdo, que sus manosArdían en las mías,Y con amantes besosTus labios encendí,Y en amorosas frasesSentí que me decías:La llama de mi vidaSe apaga para ti. Te quise como quiereLa madre al hijo amado,Te amé como ningunaMe muero y soy feliz,Si tienes un cariño,Si tienes amarguras,No olvides que fui tuyaY acuérdate de mí.
Letra :
Enrique Carrera Sotelo
Música : Vicente Sipulla
Grabado
por Mercedes Simone con acompañamiento de guitarras. (25-11-1929)