MARTIRIOS DEL ALMA
(vals)
¡Detente, errante peregrino! Tú, que vais dejando en las sartas del caminoJirones de tu vida, pedazos de alma;Tú, que arrastras la pesada cruz de una condena ¡Oh, soñador de quimeras imposibles!¡Detente... y escucha mi amarga pena! Por siempre se alejó de míLa pérfida mujer que amé,¿Cómo pudo olvidar las horas que ayer cantando pasótu quimera en flor?Con mi tierna pasión le di Que tras de su desdén llevó,Mi joven corazónDonde la perjura dejó,Clavado el mudo puñalQue traicionó su amor. Voy sufriendo martirios del alma Mis dicha turbadas, Sintiéndome triste, lloré,Como lloran los hombres sin calma Que llevan perdidas sus vidas sin fe.Llorar es mi dolor porqueYa muerta mi ilusión quedó, Como muere la flor que triste nacióDesierta de sol, en el hosco jardín. Detrás de la ilusión, se fueLo que nunca jamás tendré,Mi bella juventudQue aromada de pasión,Perfumaba nuestro altarQue derrumbó la infiel.Yo no quiero verla másYa que por su amor, tuvo para mí Aunque tenga que llorar Sólo mi dolor que me matará. Mas lo mismo la querréPero mi perdón nunca lo tendrá,Porque lleva la maldad En su alma de mujer.Voy sufriendo martirios del alma Mis dichas turbadas,Sintiéndome triste, lloré,Como lloran los hombres sin calma Que llevan perdidas sus vidas sin fe.
Letra :
Alejandro Legüero
Música :
Antonio Bonavena
Grabado
por Ignacio Corsini con guitarras. (sello Odeón, el 13-05-1930)