JOROBETA
Lustraba los botines, estaban las propinas, un peso nunca dos.Dejábanle ganarse la vida más o menosDe lástima, decía, hipócrita, el patrón.Lo cierto que el muchacho, mascota de la casaPoeta y jorobado, llamaba la atención.Al verlo en los umbrales, el trapo sobre el hombro“¡La Grande !”, pregonaba, a fuerza de pulmón. Aumentaba la clientelaSe vendían las decenas sin cesar,Daba gusto aquel negocioCuya suerte residía en la giba del muchacho, nada más.Menudearon las propinas y el paciente jorobetaSe prestaba dócilmente y sin doblez,A que algún supersticioso le pasara por el lomoAquel número elegido por la humana estupidez. Los años transcurrieron, sin otras novedades, el dueño envejecióCon la “sua signora”, la bolsa bien repleta,La proa verso a Nápoles, un barco los llevó.Las cosas del destino. El pobre jorobetaAnte el asombro unánime y el lógico estupor,Después de ahorrar juicioso, moneda tras monedaAl frente del negocio, de dueño apareció. La clientela interminable, con sus sueños, desfilaba sin cesar,El muchacho ya era un hombre, un señor muy respetableComo aquellos que se han hecho un capital.La fortuna perseguía como sombra al jorobetaComo esclavo ya jamás la abandonó.Y el giboso se reía, se reía a carcajadasAl quitarse por las noches, la joroba de algodón.
Letra :
Claudio Frollo (Carlos Raúl Attwell
Ocantos)
Música :
Magaldi – Noda
Grabado
por Agustín Magaldi con guitarras. (sello RCA entre 1932 – 1935)