CÓRDOBA

 

 

 

 

 

Pobre enfermita, candorosa y suave,
De talle muy frágil y porte gentil,
Grandes ojeras rodeaban sus ojos
Cubría su rostro sombrío matiz,
Y triste mueca de dolor amargo
Sus labios formaban para sonreír.
 
Iba a la iglesia a rezar
Con tan sentida pasión,
Que una extraña sensación
Sentí al verla pasar
Hilaba en su dolor;
Inclinado ante el altar
Con ardiente frenesí,
A la Virgen le pedí
No la fuera a llevar,
Mas la Virgen no escuchó.
 
Pobre enfermita
Que se fue a la sierra,
Buscando un poquito
De aire y de sol;
Qué amargo fue
Para ella el destino,
Qué pocos momentos
De amor disfrutó...
Pobre enfermita,
Fue en busca de vida,
Y en medio ´e la vida
La muerte encontró.
 
Nunca jamás olvidaré
Que ella fue mi único amor,
Porque la quise con toda mi alma,
Y desde que se miraron
Nuestros ojos se dijeron,
Lo que los labios callaron;
Y nuestras almas se unieron;
Pobre enfermita, candorosa y suave
Qué pronto me abandonó.

 

Letra : Juan Andrés Caruso

Música : Miguel Dorly  (Miguel Ángel D´Errico)

 

 

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