TATA VIEJO

 

 

 

 

 

Recuerdo de mi pago, los cálidos consejos
Que dada tata viejo, con acento paternal,
Cuando en aquellas noches de recias tempestades
Sentao junto al alero, se ponía a conversar.
 
Recuerdo que en su jerga, de gaucho y de matrero
Sentidos entreveros, contaba de su ayer,
En esas añoranzas de dichas a montones
En muchas ocasiones, lo vide lagrimear.
 
Tata viejo, pido a Dios por un momento
Que aclare mi entendimiento, pa’  poderte recordar,
Tata viejo, vos dijiste, yo recuerdo:
No hay nada que enseñe tanto como el sufrir y llorar.
 
Se fueron esos años de dulce remembranza
El tiempo y sus mudanzas fue cambiando mi afición,
Y de esas noches buenas, que hablaba tata viejo
Vivito, allá muy lejos, son un vago resplandor.
 
Hoy todo se ha cambiado, el gaucho ya no existe
Más que un regreso triste, pa’  la especulación,
Por eso en mi tristeza, recuerdo con empeño
De aquel refrán porteño, que “hasta el cardo tiene flor”.

 

Letra y música : Ricardo Arancibia Rodríguez

 

Grabado por Agustín Magaldi con guitarras. (sello Brunswick, entre 1929 – 1932)

 

 

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