MEDITACIÓN
Horas fugitivas de mi vida,Dulces dichas ya perdidas,Se han ido y no han de volver jamás.Horas beatíficas que fueron,Furtivas se extendieronY nunca volverán ya más.Horas que al presente rememoro,Y al recuerdo de ellas, lloroSin poderlo contener en mí.Horas que matan lentamente,A mi alma aún dolienteDe sufrir. Horas que siento en el alma,Atormentar porque han sidoEl bello edén de mi vida.Sólo una soledad perdidaQueda de tanta ventura,Y la inefable dulzuraDe mis horas tan felices,Dejaron en mi alma cicatricesQue nunca el olvido ha de borrar,Avaro guardo esta penaQue no podré olvidar. Penas negras, penas que atesoro,En un lindo cofre de oroQue lloro en mi corazón por ti.Fieles y dulces compañeras,De frágiles quimerasDe loca ensoñación en mí.Penas que al presente rememoro,Y al recuerdo de ellas, lloroSin poderlo contener en mí.Horas que matan lentamenteA mi alma aún dolienteDe sufrir.
Letra : José
Pedro De Grandis
Música : Carlos
Di Sarli