JAZMÍN DEL PAÍS
(vals)
La dicha de un placer
Que tan celoso bendecí,
La vi desvanecer
Y ya no vuelve para mí.
Mi página de amor
Logró mancharse con la
cruel,
Y roja tinta
De mi dolor.
Y el golpe no se abruman
Estas letanías de mi corazón,
Y de callada angustia
Que me martiriza en mi
desolación.
Me da por meditar
Y al fin me entrego a
sollozar,
Sobre las ruinas
De mi ilusión.
Tan sólo aquel perfumado
“Jazmín del país” que me
diste,
Por ser un recuerdo triste,
De un sueño fracasado
Lo suelo conservar.
Y porque es mi único amigo
Y silencioso testigo,
Del grito de esta pasión,
febril
Que no podré callar...
Y vuelves, corazón
Después de un trágico festín.
Mi cálido perdón
Será la calma de tu esplín.
Y yo que soñaré, feliz
De nuevo junto a ti,
Entre mis brazos
Te estrecharé.
Y al ver que las campanas
De mi ansiada gloria,
vuelven a tañir.
Y empiezan las calandrias
A corear el himno de mi
porvenir.
Mi página de amor
Ya sin el sello del dolor,
Al fin sus galas
Podrá lucir.
Letra : Francisco
Brancatti
Música : Adolfo
Rafael Avilés
Grabado
por Charlo con el acompañamiento de la orquesta de Francisco Canaro. (11-1930)
(letra
obtenida de la grabación)